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El Pulpito

Hola, soy músico. Baterista. Cuando me mudé tuve que volver a instalar las placas acústicas en la nueva sala. Sin embargo, las medidas no me eran favorables con las que tenía para poder cubrir toda la superficie. Entonces acudí a juntar maples de huevo para abarbar la totalidad. Todas las verdulerías del barrio me guardaron maples, hasta que logré juntar las 60 (¡!) unidades. Ya estaba más tranquilo. Sólo faltaba colocarlas. En un primer momento intenté clavarlos en la pared, pero fue inútil. Había fallado y no sabía cuál podría ser la solución. Unos días después, conversando con un colega, me recomendó que los pegara con El Pulpito. Me aclaró que no era otra marca, sólo esa. Así fue que le hice caso y fui a comprar un pomo a la ferratería amiga. Cuando comencé el trabajo, los resultados fueron asombrosos. En muy poco tiempo y de manera fácil y limpia, pude fijar los 60 cuadrados de cartón a la pared. Ahora la sala suena increíble y todo gracias a El Pulpito. Le voy a componer un tema, ja! Saludos.

Elías

Renovación de una vieja mesa de té

Llevo años yendo los domingos a la casa de mi abuela, donde solemos tener la costumbre de tomar el té y compartir nuestras charlas.

Cada domingo es la misma "ceremonia" y lo que no puede faltar es ver a mi abuela sacando su mesita de madera al jardín, la misma que le regalaron sus padres cuando era chica. Lamentablemente la mesita estaba bastante deteriorada y noté que mi abuela la comenzaba a cubrir con algunos manteles para que no se notara su mal estado.

Fue entonces cuando se me ocurrió que podría redecorar y renovar la mesita de mi abuela y darle una enorme sorpresa. Me recomendaron que utilizara El Pulpito y, si bien no conocía el producto, no dudé en usarlo.

Realmente me resultó excelente. Compré unas cerámicas muy lindas de colores, lijé muy bien la madera y directamente apliqué El Pulpito sobre el cerámico en las esquinas y el centro. Tan simple como lo cuento… 

Seguidamente pegué las cerámicas una al lado de la otra y lo dejé secar.
¡No les puedo explicar la emoción de mi abuela cuando el domingo siguiente fue a buscar la mesita, una vez más, para llevarla al jardín!

Mariana Venegas. Pilar, Bs. As.

Colección de cucharitas

Todos los sitios del mundo tienen algo en común que cualquier visitante puede comprar: una pequeña cucharita con el nombre del lugar. Podrá ser de alpaca, cobre o de cualquier aleación, siendo además livianas, de bajo costo y se pueden traer sin inconvenientes.

Yo junto cucharitas, no digo colecciono porque es una palabra muy fría. Cada una de ellas es especial, tiene historia propia. Mientras eran pocas era factible exhibirlas. Cuando llegué a juntar más de cien se convirtieron en un problema y al pasar las doscientas el tema se hizo inmanejable. Yo quería exhibirlas bajo las siguientes premisas: que estuvieran a mano y que cualquier visita pudiera verlas.

Un día compré El Pulpito para pegar un azulejo. Sin pensarlo tomé una cucharita y la pegué en la pared del living con El Pulpito, le siguió otra y otra. Todas permanecían en la pared y esa misma noche me animé y pegué otras.

Cuando tenía tiempo y en infinitas noches iba colocando de a tres o cuatro. Sin un plan establecido ellas mismas se fueron acomodando por continentes, estados y ciudades de Italia. No se despegó ninguna.

Hoy tengo doscientas cucharas pegadas en la pared con El Pulpito. Ya pasaron años y siguen firmes como el primer día. Las demás, que no entraron en la pared, descansan sobre una mesa.

Estos años agregué algunas más, en especial la que recibí como regalo con el escudo de Córdoba.

Marta Agnessini. La Falda, Córdoba.


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